Todas las peñas de
bolos se volcaron para darnos su apoyo. Pero como casi siempre, debe haber
un desazón: algunos jugadores, pero no numerosos gracias a Dios,
no entendían el porque una peña de fútbol se comprometía
a organizar un campeonato de bolos.
Con los años, aquellos obstinados se convencieron de que el campeonato
de bolos sirvio para arraigar este deporte asturiano tan ancestral. Quedaba
patente la decadencia de esta afición en los últimos años
por varios motivos: de los primeros jugadores, algunos iban avanzando
en edad; otros desgraciadamente enfermaron; y algunos mas regresaron a
nuestra Asturias querida.
Y por otro lado, la juventud no mordía el anzuelo... para revelar
las pasiones y así seguir manteniendo los bolos fuera de la tierrina.
Para el segundo campeonato, ya volamos con nuestras propias alas para
su organización. Pero para animar a los jugadores debíamos
innovar en lo ya existente.
Entonces decidimos solicitar trofeos a los ayuntamientos asturianos y
a las instituciones que fuesen representativas de cada uno de los concejos.
En el año 1995, solo un ayuntamiento nos regalo un trofeo, hoy
son quince los que nos ofrecen un presente.
Además de los regalos de la Junta General del Gobierno, de varias
empresas y restaurantes asturianos.
Y también se reciben trofeos de varios centros asturianos de Bruselas. |